Mi experiencia detrás de Moore.

Llevo unos días dándole vueltas a si compartir o no la experiencia que es emprender una marca en España desde cero. Hace sólo 7 meses que abrí Moore. y desde entonces estoy tratando de utilizar Instagram por encima de cualquier red social, quizás porque a día de hoy es una de las más utilizadas a nivel mundial.
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Con este post, no busco decir a nadie cómo han de hacerse las cosas. Es más, muchas ideas que comparta serán prestadas de gente más experimentada. Todo lo que leáis en este post es totalmente mi versión subjetiva y personal
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Cuando lancé me equivoqué en muchas cosas (gustaba mucho pero no llegaba a ser diferente del todo), el precio (asequible pero no competitivo para una marca Made in Spain, salía perdiendo por todas partes), el stock (mucha cantidad para lo que yo buscaba; exclusividad) etc.
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En Moore. quiero hacer prendas prácticamente exclusivas (no significa que si algo gusta mucho no vaya a producirlo en mayor cantidad, pero en principio, no es la idea), la mejor calidad posible al precio más asequible (los precios serán los que tengan que ser, quien tenga un negocio español 100% sabrá lo que supone hacer una simple camisa si no produce el mínimo de 500-1000 que pide una fábrica), más variedad de productos, más tallas…
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La misión sigue siendo la misma, menos sigue siendo más. Cuidar la sencillez es uno de los objetivos principales de Moore. y no dejar de lado mi gusto por la moda. Si algo he tenido claro desde el principio es que quiero inspirar a las mujeres a comerse el mundo con looks sencillos que sirvan para el día a día, pero también para esas ocasiones especiales. Lo extravagante y llamativo suele ser por norma general lo más comercial, pero apostar por básicos apetecibles puede llegar a serlo incluso más. 
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A diferencia de otras marcas exitosas, Moore. no compra prendas hechas a un proveedor y le pone su etiqueta. Me encargo personalmente de todo el proceso; diseño, prototipo, compra de tejido y materiales necesarios, contrato el taller, valido la calidad de cada prenda una a una, almaceno las prendas y hago los envíos de los productos. También está la parte financiera y la de marketing. Y sí, también me encargo yo.
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Esto no sería tan estresante, o probablemente no me habría generado tantos disgustos (os aseguro que encontrar un buen taller en España que encaje con lo que necesitas sin una cantidad mínima de producción no es tarea fácil) si trabajara como una marca tradicional. Estas diseñan y producen hoy lo que venderán dentro de seis meses. Yo tenía claro que no quería eso, no creo en ese modelo de venta a futuro, mi idea siempre ha sido y sigue siendo el lanzamiento de determinadas prendas cada mes – mes y medio aproximadamente. Es decir, en Moore. hoy diseño y produzco lo que se venderá el mes que viene. Y aquí es donde vienen las comeduras de cabeza, ya que estoy haciendo en un mes lo que muchas empresas (por no decir casi todas) hacen en seis.
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Y sí, el COVID-19 me ha afectado como a muchas otras personas. Me ha dado especial rabia porque me hacía mucha ilusión poder lanzar la colección de verano que tenía diseñada tan al detalle, pero no podía quedarme ahí estancada lamentándolo, y es por eso que ya está en producción la siguiente colección en la que habrá prendas que sirvan para verano y para otoño, prendas quizás un poco atemporales. Como las que me gustan a mí.
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En este post no quiero sonar quejica. Si estoy emprendiendo es porque quiero y puedo. Me gusta lo que hago y no lo cambiaría por nada del mundo. Llevo mucho tiempo soñando con esto. Y sí, he de estar agradecida porque si puedo sobrellevar esto a pesar de la pandemia que ha obligado a mucha gente a cerrar el trabajo de su vida, es gracias a mi pareja y familia que me apoyan, porque el gran problema de emprender es que muy poca gente se lo puede permitir.
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Aún así, siendo consciente del privilegio que tengo y teniendo el apoyo de varias de vosotras, crear algo de cero es como montar en una montaña rusa. Un día puedes estar en la cima, pero una mala colección o una situación de estas que te obliga a cerrar temporalmente el negocio, puede llevarte a la ruina. Es triste, pero es la realidad.
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Pero no hay que rendirse, hay que seguir apostando y valorando el trabajo que hay detrás de cada prenda. Y en casa tengo el mejor ejemplo de ello, trabajo, sacrificio y constancia acaban dando sus frutos.
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Hasta el próximo miércoles,
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